El Complejo de Susanita
En otras oportunidades he mencionado una que otra cosa de esta patología por así decirlo que sufren algunas mujeres alrededor del globo, más que todo en el continente americano; pero para ponernos un poco teóricos intentaré definirles el complejo de Susanita; esta definición viene a raíz de la historieta Mafalda, es caracterizada por tener como meta principal en la vida conquistar al príncipe azul, casarse con él y tener muchos tripochos; cualquier otro tópico de la vida, no le puede importar menos.
Ahora bien, ya que sabemos las características principales de una Susanita, se que por su cabeza desfilaron una cantidad considerable de mujeres que conocieron en el camino; aquellas que parecen unas perfectas barbies y no tanto por lo bonitas sino por lo plásticas y cabeza hueca; recuerdo que en la universidad conocí a un grupo de ellas, mujeres que su mayor orgullo era vestirse de blanco y ser la señora “De Alguien”.
Tal vez soy cubicabeza, pero no concibo después de tanta lucha de nuestras predecesoras por ser libres, ser escuchadas, por tener además de deberes, derechos; gracias a esas mujeres guapas y con carácter hoy usamos pantalones, tomamos decisiones sin mirar necesariamente a papá, al novio, esposo, arrejunte, etc.
Somos la raza fuerte, porque negada al estereotipo del sexo débil, y tanto que ha costado que los hombres nos miren a los ojos y no por encima de los hombros en cuestiones de trabajo, en donde la igualdad aún les pica (y si, ya antes lo dije, yo si soy feminista); es una cosa de machismo, y definitivamente las Susanitas son quienes lo siguen propagando y haciendo de él una regla; sobretodo en Latinoamérica
Las más de las veces se sigue el patrón de película de los 50’s, en donde mamá hornea pasteles con su cara de felicidad nº 53, sirve cenas, limpia pisos, con la misma sonrisa y se siente realizada, considero que además de eso hay mucho más, las mujeres que siempre han luchado por nuestros derechos a ser más que una ama de casa y devota esposa.
En fin, somos multifacéticas, multitareas y multiorgasmicas; considero que podemos hacer de todo sin necesidad de irrespetar a quienes no tuvieron temor de decir lo que pensaban que era justo y gracias a ellas tenemos voz y voto (para muestra un botón, este BLOG!); simplemente no comulgo con que para sentirte una mujer completa tienes que ser una especie de esclava de un hombre y parirle hijos hasta que se gaste la matriz; eso para mi no es felicidad, es flojera de descubrir lo que puedes hacer realmente, a esa verdadera realización de mujer que es descubrir quien eres.
A esas Susanitas, no me malinterpreten, las respeto pero no comparto su modo de vida, yo fui a la universidad a ser una profesional, no a conocer a mi futuro esposo; tampoco le tengo asco a los pobres, al contrario soy solidaria y los ayudo; no soy racista, porque no soy más que nadie; reflexionen un poco y dense cuenta que en la cabeza no sólo hay cabello para peinarse.
Ahora bien, ya que sabemos las características principales de una Susanita, se que por su cabeza desfilaron una cantidad considerable de mujeres que conocieron en el camino; aquellas que parecen unas perfectas barbies y no tanto por lo bonitas sino por lo plásticas y cabeza hueca; recuerdo que en la universidad conocí a un grupo de ellas, mujeres que su mayor orgullo era vestirse de blanco y ser la señora “De Alguien”.
Tal vez soy cubicabeza, pero no concibo después de tanta lucha de nuestras predecesoras por ser libres, ser escuchadas, por tener además de deberes, derechos; gracias a esas mujeres guapas y con carácter hoy usamos pantalones, tomamos decisiones sin mirar necesariamente a papá, al novio, esposo, arrejunte, etc.
Somos la raza fuerte, porque negada al estereotipo del sexo débil, y tanto que ha costado que los hombres nos miren a los ojos y no por encima de los hombros en cuestiones de trabajo, en donde la igualdad aún les pica (y si, ya antes lo dije, yo si soy feminista); es una cosa de machismo, y definitivamente las Susanitas son quienes lo siguen propagando y haciendo de él una regla; sobretodo en Latinoamérica
Las más de las veces se sigue el patrón de película de los 50’s, en donde mamá hornea pasteles con su cara de felicidad nº 53, sirve cenas, limpia pisos, con la misma sonrisa y se siente realizada, considero que además de eso hay mucho más, las mujeres que siempre han luchado por nuestros derechos a ser más que una ama de casa y devota esposa.
En fin, somos multifacéticas, multitareas y multiorgasmicas; considero que podemos hacer de todo sin necesidad de irrespetar a quienes no tuvieron temor de decir lo que pensaban que era justo y gracias a ellas tenemos voz y voto (para muestra un botón, este BLOG!); simplemente no comulgo con que para sentirte una mujer completa tienes que ser una especie de esclava de un hombre y parirle hijos hasta que se gaste la matriz; eso para mi no es felicidad, es flojera de descubrir lo que puedes hacer realmente, a esa verdadera realización de mujer que es descubrir quien eres.
A esas Susanitas, no me malinterpreten, las respeto pero no comparto su modo de vida, yo fui a la universidad a ser una profesional, no a conocer a mi futuro esposo; tampoco le tengo asco a los pobres, al contrario soy solidaria y los ayudo; no soy racista, porque no soy más que nadie; reflexionen un poco y dense cuenta que en la cabeza no sólo hay cabello para peinarse.

Carola Zerlín
08/01/2009
08/01/2009
Nota: Quiero aclarar que este escrito fue posteado sin intención de herir suceptibilidades, ni señalar con un dedo acusador, lo hice pensado en personas que conozco y en las cuales me base para hacer este artículo; reitero que no pretendo ofender a nadie; tampoco me identifico como a una Susanita, por ello recomiendo que antes de dejar un comentario relean lo escrito arriba para darle el sentido a lo que quiero decir; eso sin menospreciar las opiniones ya hechas.
Gracias
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