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¿Los hombres se convirtieron en mujeres y las mujeres en hombres?


A través del tiempo, mi experiencia en el mundo de las citas, date, o salir con alguien, me ha hecho entender que los roles Hombre/Mujer, han cambiado considerablemente.

Evidentemente una etapa que no viví, quizás de la época de mis padres, o más atrás, los hombres solían hacer todo el trabajo del cortejo, y las mujeres como todas unas damas, se hacían las duras, y ellos tenia que trabajar arduamente para conquistarlas, ahora en este momento histórico las mujeres hemos querido comprobar constantemente que podemos ser igual o mejor que los hombres, en todos los escenarios posibles, y se ha perdido esta dinámica clásica del cortejo, ahora mi gran duda es… ¿Ellos decidieron que ya no iban a esforzarse ya que no representamos la dulce debilidad para ellos? o ¿Nosotras las mujeres hemos matado lentamente la caballerosidad?.

Cada vez que tengo una experiencia de citas, o simples “echadas de perros” para aquellos que no califican a citas, suelo encontrar en los hombre actitudes de comodidad, donde esperan placidamente no solo que la mujer de el primer paso, sino los segundos, terceros y cuartos, ellos se sienten ofendidos o dolidos con más frecuencia que nosotras, solemos ser las que no les prestamos la suficiente atención, y ellos no se sienten lo completamente aprobados por nosotras, lo que me lleva a concluir que en la dinámica del enamoramiento se espera que ahora tengamos un rol, no solo más activo, sino más masculino…

También a medida que avanzamos académica y profesionalmente, las mujeres solemos adoptar una conducta más autosuficiente, donde no permitimos que los hombres demuestren sus atributos de caballerosidad (para los pocos que aún la tiene) y vamos lentamente matando lo que queda de ella, un gran amigo que quiero muchísimo y actualmente se encuentra alejado del país solía molestarse muchísimo conmigo cuando yo me lanzaba a recoger rápidamente cualquier cosa que dejaba caer en el suelo, y el se quedaba por la mitad del camino tratando de ayudarme, con el tiempo he empezado a mirar a los lados a ver si por casualidad esta alguien tratando de auxiliarme antes de agacharme, imagino que esa actitud de autosuficiencia ha permitido que los que nos quedan de caballeros cercanos, a la segunda oportunidad no lo intenten, y a la tercera ni te miran.

En fin, lo que realmente machaca mi mente en este momento es que los hombres se desmotivan rápidamente que no esperan hacer esfuerzos, desean que seamos un poco más sopa "Maruchan", (a la que solo le pones agua y metes en el micro y esta lista) y un poco menos comida casera de esas navideñas y elaboradas, y a mi parecer y creo que no soy la única a la que este cambio de roles le parece perturbador, a pesar de todo seguimos siendo mujeres a las que nos interesa saber que luchan un poquito por nosotros, en las que quizás no tengas que invertir tanto dinero, pero que cualquier detalle por más sencillo que sea puede hacerte ganar millones de puntos sin siquiera planificarlo pero la verdad al menos en esta sociedad donde resido, parece ser una costumbre perdida, y nosotras debemos aprender a relajarnos es nuestro rol de super mujer…

Deseo que los hombres (al menos en este escenario) sigan siendo los hombres…y no tener que ingeniarnos nosotras una guía practica de cómo levantarnos, porque de verdad es aburrido.

Carmeri Ramírez
03/02/2011

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El Complejo de Susanita

En otras oportunidades he mencionado una que otra cosa de esta patología por así decirlo que sufren algunas mujeres alrededor del globo, más que todo en el continente americano; pero para ponernos un poco teóricos intentaré definirles el complejo de Susanita; esta definición viene a raíz de la historieta Mafalda, es caracterizada por tener como meta principal en la vida conquistar al príncipe azul, casarse con él y tener muchos tripochos; cualquier otro tópico de la vida, no le puede importar menos.

Ahora bien, ya que sabemos las características principales de una Susanita, se que por su cabeza desfilaron una cantidad considerable de mujeres que conocieron en el camino; aquellas que parecen unas perfectas barbies y no tanto por lo bonitas sino por lo plásticas y cabeza hueca; recuerdo que en la universidad conocí a un grupo de ellas, mujeres que su mayor orgullo era vestirse de blanco y ser la señora “De Alguien”.

Tal vez soy cubicabeza, pero no concibo después de tanta lucha de nuestras predecesoras por ser libres, ser escuchadas, por tener además de deberes, derechos; gracias a esas mujeres guapas y con carácter hoy usamos pantalones, tomamos decisiones sin mirar necesariamente a papá, al novio, esposo, arrejunte, etc.

Somos la raza fuerte, porque negada al estereotipo del sexo débil, y tanto que ha costado que los hombres nos miren a los ojos y no por encima de los hombros en cuestiones de trabajo, en donde la igualdad aún les pica (y si, ya antes lo dije, yo si soy feminista); es una cosa de machismo, y definitivamente las Susanitas son quienes lo siguen propagando y haciendo de él una regla; sobretodo en Latinoamérica

Las más de las veces se sigue el patrón de película de los 50’s, en donde mamá hornea pasteles con su cara de felicidad nº 53, sirve cenas, limpia pisos, con la misma sonrisa y se siente realizada, considero que además de eso hay mucho más, las mujeres que siempre han luchado por nuestros derechos a ser más que una ama de casa y devota esposa.

En fin, somos multifacéticas, multitareas y multiorgasmicas; considero que podemos hacer de todo sin necesidad de irrespetar a quienes no tuvieron temor de decir lo que pensaban que era justo y gracias a ellas tenemos voz y voto (para muestra un botón, este BLOG!); simplemente no comulgo con que para sentirte una mujer completa tienes que ser una especie de esclava de un hombre y parirle hijos hasta que se gaste la matriz; eso para mi no es felicidad, es flojera de descubrir lo que puedes hacer realmente, a esa verdadera realización de mujer que es descubrir quien eres.

A esas Susanitas, no me malinterpreten, las respeto pero no comparto su modo de vida, yo fui a la universidad a ser una profesional, no a conocer a mi futuro esposo; tampoco le tengo asco a los pobres, al contrario soy solidaria y los ayudo; no soy racista, porque no soy más que nadie; reflexionen un poco y dense cuenta que en la cabeza no sólo hay cabello para peinarse.



Carola Zerlín
08/01/2009

Nota: Quiero aclarar que este escrito fue posteado sin intención de herir suceptibilidades, ni señalar con un dedo acusador, lo hice pensado en personas que conozco y en las cuales me base para hacer este artículo; reitero que no pretendo ofender a nadie; tampoco me identifico como a una Susanita, por ello recomiendo que antes de dejar un comentario relean lo escrito arriba para darle el sentido a lo que quiero decir; eso sin menospreciar las opiniones ya hechas.

Gracias




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Sí, Soy feminista, ¿y qué?

Curioseando en la web, para no decir que ando de sin oficio, me encontré con un test particular, no esos superfluos de “con quién te vas a casar”,qué estrella es tu pareja ideal”, nada de esas polladas, que también entretienen, no digo lo contrario; pero este era raro, era un “test psicológico” que se llamaba ¿Eres feminista?; me llamo la atención y decidí hacerlo.


El resultado no me sorprendió en lo absoluto, porque siempre me he considerado de un feminista subido; pero para que más, lean el resultado del test:

Eres feminista y no te importa admitirlo
Probablemente has vivido alguna situación extrema que de algún modo te ha hecho reflexionar y llegar a la conclusión de que la mujer ha sido y sigue siendo maltratada física y mentalmente. Eres partidaria del feminismo porque las injusticias hacia las mujeres te indignan sobremanera. En general, permaneces con los ojos abiertos en una actitud de defensa hacia tu propio sexo. Crees en la igualdad de sexos pero, de vez en cuando, no tienes ningún problema en admitir que las mujeres son mejores. Esos comentarios han hecho que, en ocasiones, tus argumentos resultaran incoherentes: has llegado a afirmar que la mujer es superior al hombre, olvidando que estabas defendiendo unos derechos de igualdad. Eres un poco ceñuda y agresiva, porque sigues convencida de que en un mundo donde todavía mandan los hombres, hay que saber defenderse.

¿Acertado?; tal vez, porque hay palabras claras y claves con la que defino mi persona y mis ideales; además que me parece inaudito que todavía existan Susanitas que estén pendientes de casarse y tener una tanda de tripochos y esa sea la máxima realización de su vida y como mujer; uds. me perdonarán, muy bonitos los bebés, algún día tendré un par, pero ahí no se acaba mi vida como un cuento de Disney que se quedó en el “…Y fueron felices para siempre”; justo cuando después el príncipe machista se va a trabajar y deja a Cenicienta otra vez lavando pisos, haciendo comida y atendiendo a los muchachos.

Si, soy feminista, a mucha honra y gracias a Dios las mujeres más cercanas en mi vida lo son también; empezando por mi mamá, además Mafalda también tiene algo que ver en eso; porque somos autosuficientes, porque no necesitamos de un hombre que nos lleve las bolsas, ni nos cambie los bombillos, hemos aprendido a ser y a hacer de todo; sin excepción alguna; somos la perfección esculpida por Dios.


Entonces no seas como la chica de la “idiotez”; no te detengas por nadie; no dejes que repriman tus deseos; píntate bonita, vístete sexy, se profesional y madre a la vez, sal y comete el mundo demostrando que eres una más de clan; una Super Woman con etiqueta de feminista.
Ponte a prueba e intenta el test aquí: http://www.portalmix.com/comoeres/test11.shtml

Carola Zerlín
17.12.2008

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IDIOTEZ

“¿Quéeeee?, ¿Te volviste loca? ¡¡¡¡¡¡Yo no me puedo pintar las uñas de rojo!!!!!! ¡¡¡¡Fulano me mata!!!! Bueno, me mata no pues, es que no le gusta…”

¡ESTÚPIDAAAAA! Píntate las uñas del color que te provoque… Ve a la peluquería y píntate el pelo como quieras, córtatelo si te da la gana. Mas o menos a ti qué te importa si al tipo le gusta o no. La idea es que a ti te guste… Déjate de tonterías y haz literalmente lo que te dé la gana.

¿Cuál es la necesidad masoquista de dejar que te sometan? O lo que es peor aún, someterte tú sola al yugo de un tonto que ni siquiera abre la boca para decir: me gusta.


Las mujeres muchas veces pecamos por omisión. Omisión de hacer lo que nos provoca por complacer a un tipo que, a la primera de cambio, se dará la vuelta por cualquier otra que sí se pinte las uñas de rojo. Y no porque al fulano realmente le guste el color o la pintura, sino porque la otra tiene voz y voto en sus decisiones: tú no.

En vez de estar arrastrándote por el cariño de un tipo que ya ni siquiera aprecia que lo mires, quiérete a ti misma, sal con tus amigas, haz un curso de algo que quieras aprender, esfuérzate por amor propio y rebaja los kilitos que te sobran, píntate las raíces de hace meses o años, cómprate ropa nueva y sal a comerte el mundo.


En el camino encontrarás a uno que te dirá cosas hermosas, y no necesariamente poemas o canciones, simplemente un día en el carro te mirará y te dirá: “a mí no me gusta la sumisión, no te prohíbas hacer lo que quieras por miedo a que a mí no me guste”.


Es en serio, esos sí existen y aunque yo atrapé uno, no quiere decir que para ti no hay uno como él.

Nena .εїз.

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¿Por qué las mujeres somos así?

Sí, yo soy mala, lo acepto y lo que es peor aún, lo disfruto.

Las mujeres no sólo somos cuaimas, somos malas, malucas, nos burlamos sin piedad de quienes nos rodean… y, ¿por qué lo hacemos? Porque sabemos que en algún lugar, alguien está hablando de nosotras.

Yo sí lo hago, abiertamente y sin pena. Claro, hay cosas que sólo se comentan entre amigas y hay cosas que se piensan pero que jamás se hacen públicas, pero sí, a mi no me da pena decir que soy mala.

Pero, ¿por qué? En mis cortos años de experiencia debo admitir que he sido todo tipo de mujer: la boba, el coleto, la jalab***, la interesante, la buena, la mala… y en todo este tiempo he aprendido que, desgraciadamente, en este mundo de mala gente o te montas o te encaramas, porque si no el autobús de la vida te atropella.

Yo prefiero burlarme a ser burlada. Siendo adolescente fui víctima de las niñas de sociedad de esta ciudad. Mientras crecía, no entendía por qué tenía que ser mala como ellas para que nadie me fastidiara. Era boba y creía que ser buena significaba ser buena SIEMPRE (jajajajajaja) calándome burlas y necedades de a cuanta idiota le provocara fastidiarme.

Y, desgraciadamente para las pobres almas inocentes que vinieron después, yo aprendí así a burlarme para no ser burlada. Ir por la vida sin inhibirme de hacer comentarios malucos sobre los demás porque entendí que ese cuento de “no le hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti” en este caso no es más que eso, un cuento, porque aunque tú no lo hagas… créeme, alguien lo hará de ti.

Eso sí, NUNCA le he dicho nada malo a nadie en su cara. Hay una delgada línea entre burlarse de alguien y herirlo, y eso sí que no se hace.

Entonces… para su disfrute personal, voy a compartir con ustedes algunos comentarios o pensamientos típicos de mujeres malucas, donde caen mujeres y hombres. Les pido por favor que, aunque no me lo merezca, cuando muera recen alguna oración por mí, porque como verán a continuación… ya yo tengo mi paila allá abajo, con mi nombre y apellido.

“Ella llegó tarde a clase porque seguramente estaba reafirmándose con el espejo: ‘es que todos me envidian porque soy inteligente’… ¿y bella?... no, eso no lo piensa, ella sabe que no es bonita, por eso es que se faja tanto en ser inteligente.”

“¿El novio de Fulgencia de verdad existe o es ficticio como seguramente lo son sus amigos de la infancia?”

“La cantidad de canas de ese tipo… ¿será directamente proporcional al número de cabellos que le faltan en la frente?”

“¿Ella se compra zapatos nuevos todos los días? – Es probable, es un reto: los de mañana serán aún más feos.”

“¿Por qué hay días en que Mengano es más asqueroso?, ¿El no sabe que cuando estás ‘en tus días difíciles’ tienes que ser más higiénica de lo normal?”

“Si ya pasó Halloween, ¿por qué nadie le aviso a Pepita?... Mmmh… es que si le decimos tenemos algo menos de qué burlarnos”.

“¿Ella de verdad cree que va a bajar de peso comiendo patilla?”

Esta es una pequeña muestra de los comentarios malucos que hacemos o pensamos las mujeres. Como les dije, para hacer cosas como esta es necesario haber sido burlado anteriormente, si no, de veras eres mala persona…

Nena .εїз.

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"Cuaimineitor"

Sentada en mi computadora, en pleno acto de espionaje cuaimil (debo admitir); me puse a pensar en que significa realmente SER cuaima… Para algunos es un acto patético de inseguridad y falta de autoestima… Para otras es simplemente un instinto de supervivencia, que si Darwin lo hubiese estudiado, la selección natural tendría un sentido completamente distinto.

El detalle esta en que aún no sabemos que es una cuaima exactamente; para aquellos foráneos que nos visitan en Crónicas en Tacones; en Venezuela, el país de las mujeres más bellas (y más competitivas entre ellas) del mundo; a la mujer celosa se le conoce como “cuaima”; es más cito un definición que encontré a través de la magia de Google: “Mujer celosa, rapaz, taimada y acosadora, controladora y echada para adelante, que es capaz de hacer lo que sea, pero tiene a su lado a un hombre para someterlo por placer/ también es mujer celosa y acosadora que es carente de autoestima y posee unos celos que superarían a los musulmanes”.

Luego de leer detenidamente la “definición” suministrada por un “macho machote” y de seguir analizando si soy una cuaima, llego a la conclusión de que si, lo soy; en pleno siglo XXI, en un mundo en el cual siempre estamos sometidos a pruebas y a probarnos a nosotros mismos que somos buenos y aptos académica y profesionalmente, por instinto y naturaleza, es igual en el ámbito personal… bueno, en el amoroso, no hay diferencia.

En este maravilloso país somos una cantidad de mujeres, bellas y exitosas, con ganas de amar y ser amadas… en ocasiones por el hombre de otra; entonces tomando en cuenta la cantidad de hombres disponibles; haciendo las reducciones de rigor y contando con que los que quedan “valgan la pena” quedamos con un porcentaje que no llena las expectativas de este país de mujeres.

Llega la situación soñada en la que porque el destino estaba de buen humor ese día puse en tu camino al “tipo”, al “amor de tu vida”; todo es bello, maravilloso, el es perfecto para ti, todo lo que buscabas; pero no contabas con que eso mismo lo buscan una cantidad significativa de chicas (y vaya que si); pero lo que me dio píe a escribir esta reflexión o análisis de mi misma como cuaima o tal vez de aquellas mujeres irrespetuosas que intentan hipnotizar cual víboras al fulano hombre que nos costo unos cuantos barrancos, otro tanto de relaciones insalubres y una cantidad considerable de lágrimas con las cuales podríamos sobrevivir después del calentamiento global para lograr afinar los patrones de búsqueda y encontrarlo.

Al final, me doy cuenta que este escrito tiene dos motivos, mi salida del clóset, para hacerme una cuaima consagrada y la otra, que la cara del descaro puede ser familiar; así que chicas; mis recomendaciones son; siempre al pie del cañón, confíen en su sexto sentido (NUNCA FALLA) y siempre dejen en claro que uds. son las más aptas; así que marquen terreno con confianza; porque ser cuaima no es una cuestión de inseguridad, ni de celos; es cuestión de inteligencia y estrategia.
Carola Zerlín
07/11/08

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