viernes, 12 de diciembre de 2008

¿Por qué las mujeres somos así?

Sí, yo soy mala, lo acepto y lo que es peor aún, lo disfruto.

Las mujeres no sólo somos cuaimas, somos malas, malucas, nos burlamos sin piedad de quienes nos rodean… y, ¿por qué lo hacemos? Porque sabemos que en algún lugar, alguien está hablando de nosotras.

Yo sí lo hago, abiertamente y sin pena. Claro, hay cosas que sólo se comentan entre amigas y hay cosas que se piensan pero que jamás se hacen públicas, pero sí, a mi no me da pena decir que soy mala.

Pero, ¿por qué? En mis cortos años de experiencia debo admitir que he sido todo tipo de mujer: la boba, el coleto, la jalab***, la interesante, la buena, la mala… y en todo este tiempo he aprendido que, desgraciadamente, en este mundo de mala gente o te montas o te encaramas, porque si no el autobús de la vida te atropella.

Yo prefiero burlarme a ser burlada. Siendo adolescente fui víctima de las niñas de sociedad de esta ciudad. Mientras crecía, no entendía por qué tenía que ser mala como ellas para que nadie me fastidiara. Era boba y creía que ser buena significaba ser buena SIEMPRE (jajajajajaja) calándome burlas y necedades de a cuanta idiota le provocara fastidiarme.

Y, desgraciadamente para las pobres almas inocentes que vinieron después, yo aprendí así a burlarme para no ser burlada. Ir por la vida sin inhibirme de hacer comentarios malucos sobre los demás porque entendí que ese cuento de “no le hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti” en este caso no es más que eso, un cuento, porque aunque tú no lo hagas… créeme, alguien lo hará de ti.

Eso sí, NUNCA le he dicho nada malo a nadie en su cara. Hay una delgada línea entre burlarse de alguien y herirlo, y eso sí que no se hace.

Entonces… para su disfrute personal, voy a compartir con ustedes algunos comentarios o pensamientos típicos de mujeres malucas, donde caen mujeres y hombres. Les pido por favor que, aunque no me lo merezca, cuando muera recen alguna oración por mí, porque como verán a continuación… ya yo tengo mi paila allá abajo, con mi nombre y apellido.

“Ella llegó tarde a clase porque seguramente estaba reafirmándose con el espejo: ‘es que todos me envidian porque soy inteligente’… ¿y bella?... no, eso no lo piensa, ella sabe que no es bonita, por eso es que se faja tanto en ser inteligente.”

“¿El novio de Fulgencia de verdad existe o es ficticio como seguramente lo son sus amigos de la infancia?”

“La cantidad de canas de ese tipo… ¿será directamente proporcional al número de cabellos que le faltan en la frente?”

“¿Ella se compra zapatos nuevos todos los días? – Es probable, es un reto: los de mañana serán aún más feos.”

“¿Por qué hay días en que Mengano es más asqueroso?, ¿El no sabe que cuando estás ‘en tus días difíciles’ tienes que ser más higiénica de lo normal?”

“Si ya pasó Halloween, ¿por qué nadie le aviso a Pepita?... Mmmh… es que si le decimos tenemos algo menos de qué burlarnos”.

“¿Ella de verdad cree que va a bajar de peso comiendo patilla?”

Esta es una pequeña muestra de los comentarios malucos que hacemos o pensamos las mujeres. Como les dije, para hacer cosas como esta es necesario haber sido burlado anteriormente, si no, de veras eres mala persona…

Nena .εїз.

1 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Quizá sean así por ese pequeño y rebelde animal contradictorio que llevan dentro. Intuyo que no queda más que purgarse de uno mismo.
Interesante blog.

Saludos...

12 de diciembre de 2008, 14:01